Gobierno Colombiano quiere volver a las polémicas fumigaciones con glifosato para erradicar la producción coca

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El Gobierno de Iván Duque dirige su discurso al problema de las drogas en Colombia con un debate que promete ser culminante. Desde que el Presidente anunció la reactivación de las fumigaciones aéreas con glifosato, académicos y ambientalistas se han manifestado en contra por los riesgos que pudiera traer el uso de este herbicida potencialmente cancerígeno. Estas fueron suspendidas desde 2015 como respuesta a un fallo de la Corte Constitucional colombiana.

A pesar de que la Oficina Nacional para las Políticas sobre el Control de Drogas de la Casa Blanca acaba de revelar que existe un “estancamiento”, Colombia sigue manteniendo el título de productor del 70% de la cocaína mundial. “Aunque el cultivo de coca en Colombia se mantuvo en niveles históricamente altos en 2018, fue el primer año (desde 2012) en que la cosecha no aumentó”, dijo el director de la ONDCP, Jim Carroll, a través de un comunicado.

De acuerdo con la ONDCP, durante el 2018 fueron detectadas 208.000 hectáreas, una reducción de apenas 0,5 % frente a las 209.000 hectáreas del 2017. Colombia fumiga cultivos ilícitos con glifosato desde 1984, sin embargo la presencia de coca ha sido constante. El riego aérea con este herbicida se mantuvo hasta finales de 2015 cuando el gobierno de Juan Manuel Santos la interrumpió como respuesta a un fallo de la Corte Constitucional que apela al principio de precaución y ante las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que califican el glifosato como potencialmente cancerígeno.

En vista de esto, Duque apuesta por una política antidroga fundada en dos ejes: la aspersión aérea con glifosato; y el prohibicionismo. Una doble apuesta que busca mantener tranquilo a Estados Unidos, que ha sido su aliado estratégico y estar en consonancia con su partido, el Centro Democrático, para el cual la problemática de drogas debe resolverse desde la prohibición.

El Gobierno de Iván Duque dirige su discurso al problema de las drogas en Colombia con un debate que promete ser culminante. Desde que el Presidente anunció la reactivación de las fumigaciones aéreas con glifosato, académicos y ambientalistas se han manifestado en contra por los riesgos que pudiera traer el uso de este herbicida potencialmente cancerígeno. Estas fueron suspendidas desde 2015 como respuesta a un fallo de la Corte Constitucional colombiana.

A pesar de que la Oficina Nacional para las Políticas sobre el Control de Drogas de la Casa Blanca acaba de revelar que existe un “estancamiento”, Colombia sigue manteniendo el título de productor del 70% de la cocaína mundial. “Aunque el cultivo de coca en Colombia se mantuvo en niveles históricamente altos en 2018, fue el primer año (desde 2012) en que la cosecha no aumentó”, dijo el director de la ONDCP, Jim Carroll, a través de un comunicado.

De acuerdo con la ONDCP, durante el 2018 fueron detectadas 208.000 hectáreas, una reducción de apenas 0,5 % frente a las 209.000 hectáreas del 2017. Colombia fumiga cultivos ilícitos con glifosato desde 1984, sin embargo la presencia de coca ha sido constante. El riego aérea con este herbicida se mantuvo hasta finales de 2015 cuando el gobierno de Juan Manuel Santos la interrumpió como respuesta a un fallo de la Corte Constitucional que apela al principio de precaución y ante las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que califican el glifosato como potencialmente cancerígeno.

En vista de esto, Duque apuesta por una política antidroga fundada en dos ejes: la aspersión aérea con glifosato; y el prohibicionismo. Una doble apuesta que busca mantener tranquilo a Estados Unidos, que ha sido su aliado estratégico y estar en consonancia con su partido, el Centro Democrático, para el cual la problemática de drogas debe resolverse desde la prohibición.

 

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