China aumentó su influencia en el continente Latinoamericano.

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El gigante asiático se convirtió en el principal socio comercial de Brasil y Chile, desde principios del siglo 21, de manera sigilosa, ha firmado en los últimos años «acuerdos de asociación estratégica» con Argentina, Ecuador, México, Perú y Venezuela. Actualmente, su volumen bilateral con los países latinoamericanos supera los 300.000 millones de dólares anuales.

China, aparte de vender y comprar productos en Latinoamérica, se ha convertido en un potente inversor y es la principal fuente de financiamiento de proyectos de desarrollo en la región, superando a organismos como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo.

«La región, en la actualidad, y por primera vez después de la grave crisis de los misiles en Cuba de 1962, se encuentra en el centro de intereses geopolíticos contrapuestos. El concepto de hemisferio occidental, que durante muchas décadas sirvió a los intereses de Estados Unidos, está siendo cuestionado», comenta a La Voz Wolf Grabendorff, historiador de la Universidad Andina Simón Bolívar de Ecuador.

Tom Harper, investigador de la Universidad de Surrey, afirma que China se está convirtiendo en parte del paisaje económico de América Latina, y que eso va a fortalecer la capacidad de negociación de los países de la región en sus negociaciones con EE.UU., ya que podrán jugar la carta china. Asia ha entrado en América Latina gracias a los negocios; en el año 2001, su participación en el comercio de la región era tan solo del 2 %. En el 2016 ya suponía el 14 %, convirtiéndose en el segundo socio comercial de la región tras superar a la Unión Europea.

EE.UU. en cambio, ha visto cómo su influencia se ha reducido del 50 % al 39 % en ese mismo período. A diferencia de EE.UU., China no tiene un pasado en latinoamérica que genere prejuicios, sin embargo EE.UU. sigue siendo el principal socio comercial de la mayoría de los países latinoamericanos. Pero China sigue su avance. Parte de los analistas creen que la «política dura» de la Administración de Trump con respecto a sus vecinos podría estar jugando en su contra.

«La respuesta de EE.UU. contra la influencia china en América Latina ha sido muy hostil. Eso marca un punto y aparte con respecto a la época en la que era indiferente a la región. En los ojos de Washington, los movimientos de Pekín han violado la Doctrina Monroe, y pueden potencialmente desafiar a los EE.UU. en lo que ha sido percibido como esfera de influencia estadounidense», comenta Harper.

El experto destaca, además, el gran interés chino en el sistema petrolero venezolano. «Es importante señalar que Venezuela ha vendido petróleo a China en yuanes. Eso ha hecho que se hable de la emergencia de un petroyuan que podría desafiar la hegemonía del dólar», explicó.

 

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